Archive for Enero, 2009

Una propuesta para los jóvenes

Jueves, Enero 29th, 2009

¿Por tu edad no viviste la década del `70, pero te interesaste en ella, te informaste y llegaste a la triste conclución de que te mentían?
¿Estás cansado de escuchar una historia que sabés falsa?
¿Pensás que no hay jóvenes que piensen como vos?
 
Conocemos lo que te pasa y por eso creamos la Juventud del Movimiento por la Verdadera Historia. Un grupo de jóvenes con las mismas inquietudes, con ganas de aprender lo que verdaderamente ocurrió en la década más trágica y polémica del Siglo XX de nuestra historia argentina, y dispuestos a trabajar por un revisionismo completo e imparcial.
 
Si vivís en la ciudad de Córdoba, te invitamos a participar de nuestras reuniones, que comienzan a principios de marzo. Animate!! Sólo tenés que comunicarte a juventud@verdaderah istoria.com o por MSN con Agustín Laje Arrigoni: aguslaje@hotmail. com
 
Si sos de Buenos Aires, comunicate a info@verdaderahisto ria.com que pronto se formará allá un grupo.
 
Estás invitado. La decisión de hacer algo por lo que crees es tuya.
 
Solicitamos amplia difusión.
MOVIMIENTO POR LA VERDADERA HISTORIA

Liliana Raffo, miembro de la conducción de MVH, en diario Perfil

Domingo, Enero 25th, 2009

Liliana Raffo, viuda del 2º Jefe del Regimiento.
Miembro de la conducción del Movimiento por la Verdadera Historia

“Los días previos hubo reuniones de los que tomaron el cuartel con el gobierno radical”

Es la esposa del teniente coronel (post mórtem) Horacio Fernández Cutiellos, quien fue el segundo jefe y murió acribillado por los militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) que tomaron a fuego y sangre la unidad militar. Acusa al secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, de ser uno de los miembros fundadores del MTP. Dice que su esposo murió como a él le hubiese gustado. “Siempre decía que la mejor forma de morir para un soldado era defendiendo a la Patria”, recuerda hoy. Sola crió a sus cuatro hijos y uno de ellos, el mayor, siguió la carrera militar.
Por Fernando Oz

Viuda. Raffo con una imágen de su marido Horacio Fernández Cutiellos, que murió por un soldado.
El 21 de enero de 1989 Liliana Inés Raffo de Fernández Cutiellos cumplía 34 años. Dos días después se quedó sola con cuatro hijos de nueve, siete, cuatro y dos años. A su marido lo habían acribillado, el primer tiro que recibió fue por la espalda. El mayor Horacio Fernández Cutiellos era el segundo jefe del Regimiento de Infantería Mecanizada 3 de La Tablada (RIMec 3) cuando casi medio centenar de militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) tomaron el cuartel. Murió cuando intentó salvarle la vida a un soldado; lo remataron con un balazo en la garganta.

“Murió como siempre quiso morir. Siempre decía que la mejor forma de morir para un soldado era defendiendo a la Patria. Morir luchando”, dice Liliana mientras traga saliva para evitar llorar. Pasaron 20 años y sus hijos ya están grandes, pero para la viuda del teniente coronel post mórtem asegura que las cicatrices no están cerradas y pide que la Justicia investigue las conexiones políticas del copamiento del regimiento en donde murieron nueve militares, de los cuales cuatro eran conscriptos, dos policías y 28 guerrilleros.

Según Liliana, la toma del RIMec 3 “fue una operación montada en el exterior del país y con apoyo interno. Acá estuvieron juntos Enrique ‘Coti’ Nosiglia, Jorge Baños, Roberto Felicetti. Días previos, hubo reuniones de algunos que tomaron el cuartel con el gobierno radical, hay informes de la SIDE que dicen eso. Nadie quiere investigar eso”.

En aquel momento, Nosiglia era el ministro del Interior del gobierno de Raúl Alfonsín; el abogado Baños fue uno de los guerrilleros que murió durante la toma, y Felicetti fue otro de los integrantes del MTP. “Por algún motivo, nadie quiere que se investigue qué fue lo que realmente pasó. Felicetti es parte de este gobierno y tenía cadena perpetua. Además, Duhalde (Eduardo Luis, actual secretario de Derechos Humanos) cofundó el MTP junto con (Enrique) Gorriarán Merlo, y fue parte del incidente. Atacaron a la República en plena democracia”, disparó.

En octubre último, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó el Decreto 1578, que relevó del secreto a organismos y agentes de inteligencia e instruyó para que la Justicia tuviera “acceso irrestricto” a documentos relacionados con la causa. “¿Qué es lo que quieren investigar?”, se pregunta Liliana.

Para ella, el decreto de CFK “parece una venganza, o tal vez hacen esto para que no se investigue lo que verdaderamente sucedió afuera. Es falaz que haya habido desaparición de terroristas en esos momentos, algunos murieron en el combate, otros se escaparon”.

—Lo que se busca saber es si hubo fusilamientos…

—Hubo un combate, se vio en la televisión y en las fotos. Qué quieren demostrar: que fue un ataque carapintada, como habían panfleteado. No fueron carapintadas, tampoco es cierto que se quería dar un golpe. La Justicia tiene que investigar las conexiones políticas, lo que pasó en torno a la toma del cuartel”.

—¿Cómo creen que ven desde el Ejército esa decisión que tomó la Presidenta?

—No sé. El Ejército hoy no existe, no tiene capacidad de combate, y su moral está destrozada. Cada vez son más los chicos que se van, no hay incentivo, no hay economía para el Ejército, los sueldos dan vergüenza. Mi marido murió defendiendo un cuartel en plena democracia y nadie le hizo ningún reconocimiento, a mí nadie me indemnizó, a ellos sí los indemnizan.

—¿Alguno de sus hijos quiso seguir la carrera de su padre?

—Sí, mi hijo mayor quiso seguir. Pero yo le hice comprender que este Ejército no es el de su padre ni el de sus abuelos. Lo hice desistir. Ahora es un Ejército manoseado y yo no quería que él sufra penurias económicas ni morales, además este Ejército se ha portado muy mal con nosotros.

Liliana pensaba estar un año más en Río Gallegos, pero el 28 de diciembre de 1989 le ordenan a su marido que tiene que trasladarse a Buenos Aires para asumir su cargo en La Tablada. El traslado fue catastrófico. Sin una casa donde vivir, Fernández Cutiellos, su esposa y sus cuatro hijos se alojaron en el Círculo Militar. Estuvieron allí hasta el 4 de enero. Comer afuera era muy costoso y dormir en ese lugar no era gratis. El oficial decidió enviar a su familia a Córdoba, allí estaban los padres de Liliana, y estar allá era de alguna manera más barato. El decidió que, hasta que tuviera una casa, el mejor lugar para dormir era el regimiento.

Cuando Liliana escuchó en la radio lo que estaba pasando en el cuartel donde estaba durmiendo su marido, un golpe de angustia la inundó. A las cinco de la tarde llama su suegra desde Buenos Aires.

—Pasame con tu papá.

—¿Qué sabés de Horacio? ¿Qué le pasó?

—Pasame con tu papá.

—No te voy a pasar hasta que me digas qué pasó.

—Nada, Horacio está herido. Ahora pasame.

Liliana le pasó el teléfono al padre y se puso a armar el bolso para viajar. La comunicación del padre duró segundos, colgó, se sentó y se puso a llorar antes de tomar aire y decirle a su hija: “Horacio está muerto”.

Lo que dejó el caso

El 23 de enero de 1989 unos cincuenta militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) tomaron por la fuerza el Regimiento de Infantería Mecanizada 3 de La Tablada. Minutos después de las 6 de la mañana, con un camión de reparto de Coca-Cola, los guerrilleros derribaron el portón de acceso al cuartel. Allí muere el soldado Tadeo Taddía.

La carnicería comenzó dentro de la unidad, hasta que la misma fue totalmente tomada. Los guerrilleros tenían a militares como rehenes. La recuperación del cuartel fue peor.

El ideólogo de la toma fue Enrique Gorriarán Merlo, ex guerrillero del ERP. El MTP venía alertando a sectores del gobierno de que los carapintadas tenían intenciones de dar un golpe de Estado.

El presidente Raúl Alfonsín ordenó al Ejército que recuperara por la fuerza el regimiento. El jefe de la Fuerza era el general Francisco Gassino. El operativo para sacar a los guerrilleros estuvo a cargo del general Alfredo Arrillaga.

Cuando la situación estaba controlada, Alfonsín recorrió la unidad con custodia de las Compañía Comando, que también había participado de la recuperación. El saldo fue de nueve militares (cuatro eran conscriptos), dos policías y 28 guerrilleros muertos.

El juez federal de Morón Germán Castelli investiga si hubo fusilados, torturados y desaparecidos. Un informe de 1997 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) afirmó que se cometieron vejámenes y reclamó “una investigación independiente, completa e imparcial”.

El día que los terroristas se quitaron el maquillaje derechohumanista

Viernes, Enero 23rd, 2009
Viernes 23 de enero de 2009
La Nueva Provincia
Link:
http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/23/01/2009/91n090.html

por Agustín Laje Arrigoni*

 

     Frustrados los planes golpistas de las organizaciones terroristas subversivas que operaron en nuestro país durante los años 70, sus principales cuadros y dirigentes optaron por el camino del exilio (paradójicamente, no en países gobernados por el tan anhelado comunismo, sino en la vapuleada “sociedad de consumo” europea). Desde el exterior, sustituirían las armas y el militarismo por la victimización y el discurso político de los derechos humanos. Este viraje estratégico es explicado sin rodeos por el periodista marxista Pablo Giussani (muy allegado a Montoneros): “Ya ahogada en sangre la aventura guerrillera, la temática y el lenguaje de los montoneros en el exilio sufrió algunos cambios. La exaltación de la propia actitud de matar a Aramburu o a Mor Roig, cedió paso a la condena de la matanza inversa practicada contra la guerrilla por el régimen militar”. (1) 

     En rigor de verdad, quienes solicitaban justicia desde el extranjero, denunciando al Proceso por violaciones a los derechos humanos, años atrás, no sólo no los habían respetado, sino que ni siquiera les había temblado el pulso a la hora de fusilar a centenares de personas y volar en pedazos a otras decenas, mediante la colocación de explosivos. 

     Lo cierto es que, el 23 de enero de 1989, con el cruento ataque a La Tablada, los terroristas se quitaron el maquillaje y, con ello, el banderín de los sacrosantos derechos humanos dejó ver, por algunas horas, su verdadera esencia: entre los atacantes, se encontraban reconocidos militantes de organizaciones “derechohumanistas”. 

     El grupo terrorista MTP (Movimiento Todos por la Patria), prolongación del ERP, comandado por el asesino Enrique Gorriarán Merlo, fue el autor de tan trágico acontecimiento que acabara con la vida de diez soldados e hiriera y mutilara a otros sesenta. Gorriarán compromete al actual secretario de Derechos Humanos, Luis Eduardo Duhalde, y al subsecretario de Derechos Humanos, Rodolfo Mattarollo, afirmando que “con el fin de activar y formalizar los contactos con el exterior, habíamos promovido un Instituto de Relaciones Internacionales, donde estaban Rodolfo Mattarollo y Eduardo Luis Duhalde, junto con otros compañeros”.(2) En puridad, según palabras del propio jefe del MTP, quienes en el presente trabajan desde el Estado por los Derechos Humanos de los argentinos, otrora fueron partícipes de una banda homicida, cuya naturaleza era violarlos y pisotearlos. 

     Entre los terroristas que atacaron el cuartel de La Tablada, se encontraban, como ya mencionamos, y para sorpresa de muchos ingenuos que habían creído sus discursos filantrópicos, reconocidos “humanistas” y pretendidos “pacifistas” que aleccionaban sobre valores humanos a la sociedad. Entre ellos, Francisco “Pancho” Provenzano (3) (hermano de un guerrillero del ERP, muerto en 1972 a causa del estallido de una bomba que él mismo estaba colocando en el edificio Libertad), quien fuera distinguido militante “por los derechos humanos”, pero que, al parecer, los olvidó, cuando decidió arremeter contra vidas humanas en el ataque de marras. 

     Entre los cadáveres de guerrilleros que luego se identificaron, se encontraba el de Jorge Baños, abogado “derechohumanista” del CELS, que también se sacó el maquillaje en La Tablada, revelando su verdadera naturaleza terrorista, que hasta al Dr. Nino (quien pretendía hacer creer a la sociedad que los terroristas eran simples jóvenes equivocados) sorprendió. 

     Pero no sólo Baños y Provenzano integraban el grupo homicida de Gorriarán Merlo. También el sacerdote Puigjané combatió en el ataque del MTP; era el mismo que formaba parte de la organización “derechohumanista” de Adolfo Pérez Esquivel, Servicio de Paz y Justicia. Al parecer, no se equivocó el ensayista Guillermo Rojas, cuando afirmó que, de la estructura del grupo de Pérez Esquivel, “habría personajes que intervendrían, en 1989, en la toma del regimiento de La Tablada”.(4) 

     El lacrimógeno héroe del filme “La noche de los lápices” (cuyo contenido efectista fue desmentido por los propios protagonistas del hecho), Pablo Alejandro Díaz, también se alzó en armas, dispuesto a violar los derechos humanos de quienes se encontraban en el cuartel.(5) Lamentablemente, los 16 de septiembre, en los colegios y en la televisión, a los efectos de preservar la historieta de los lápices, se opta por omitir la sangrienta aventura guerrillera de Díaz. 

     La verdadera cara de los terroristas devenidos en “derechohumanistas” quedó al descubierto: no luchaban por los derechos humanos, los violaban; no respetaban los valores democráticos, se alzaban contra un gobierno constitucional; no buscaban desde sus organizaciones supuestamente humanitarias un revisionismo histórico genuino: en el ataque de marras, ingresaron “con sus caras pintadas, arrojando volantes desde uno de los vehículos, mientras gritaban “Viva Rico”(6), a los efectos de simular que se trataba de una sublevación carapintada y engañar a la sociedad. 

     A veinte años del cruento ataque a las instalaciones del regimiento 3 de infantería “General Belgrano”, de La Tablada, el kirchnerismo y los militantes “derechohumanistas” pretenden dejar en el olvido lo acaecido. No por temor a una persecución legal o repudio social, sino porque, sin lugar a dudas, aquel sangriento 23 de enero de 1989, fue el día en que los terroristas se quitaron el maquillaje de los derechos humanos y mostraron a todo el pueblo argentino su verdadera naturaleza. 


Citas:
(1) Giussani Pablo. Montoneros. La soberbia armada. P 51. Sudamericana-Planeta, 1984, Buenos Aires
(2) Enrique Gorriarán Merlo. Memorias de Enrique Gorriarán Merlo. De los setenta a La Tablada . P 479. Planeta, 2003, Buenos Aires
(3) Rojas Guillermo. 30.000 desaparecidos. Mito, realidad y dogma . P. 310. Editorial Santiago Apóstol, 2003, Buenos Aires.
(4) Rojas Guillermo. Op. Cit. P. 295.
(5) Ver Márquez Nicolás, La mentira oficial, P. 252. Edición del autor. 3º Edición. 2007. Buenos Aires.
(6) Revista “Lucha Armada en la Argentina”. Nº 9. P. 5. 

— 

*Agustín Laje Arrigoni (agustin_laje@yahoo.com.ar) tiene 19 años, es estudiante universitario, autor de numerosos artículos de opinión e investigación sobre los años 70 y está terminando su primer libro en la materia. Se desempeña como coordinador general del Movimiento por la Verdadera Historia.

 

Una historia, a 20 años del ataque al cuartel de La Tablada

Miércoles, Enero 21st, 2009

Yo voy a morir defendiendo el Cuartel… ustedes recupérenlo”

La calurosa mañana del 23 de enero de 1989, Argentina madrugó con la peor noticia. Un grupo de terroristas argentinos, paraguayos, nicaragüenses y cubanos, comandado por Enrique Gorriarán Merlo, y autodenominado Movimiento Todos por la Patria, tomó por asalto a sangre y fuego el Regimiento 3 de infantería mecanizada de La Tablada. Dos días de intensos combates y más de 40 muertos. Otra vez la guerrilla.
Gonzalo Fernández Cutiellos nos recibió amablemente en su casa para hablar de aquél día. Es hermano del Mayor Horacio Fernández Cutiellos, por entonces segundo jefe del cuartel, quien aquél 23 enero de 1989 murió defendiendo la democracia.
¿Dónde estabas aquél 23 de enero?
Yo volvía de vacaciones, y recuerdo que me enteré por la radio. Fui directamente a mi Regimiento, en aquél entonces era militar en actividad. Mi regimiento era el 7 de infantería mecanizado en La Plata. Llegué temprano y me alisté para entrar en combate, pero ya un elemento del Regimiento había salido temprano. Era fines de enero, el 70 % del regimiento de vacaciones, y la reserva de guardia había tomado 3 vehículos y se había ido ya para Tablada. De hecho, los tanques que se ven en las imágenes por televisión entrando al Regimiento pasando por sobre el Renault 12 de los terroristas, son del 7 de Infantería. Yo me quedo alistado, y a media mañana me entero que mi hermano estaba herido. Llamé enseguida a casa de mi madre, y ella me da la peor noticia: “Ya nos avisaron que murió”. Mi hermano hacía un mes que había llegado desde Río Gallegos y de hecho, su familia aún no se había instalado en Buenos Aires. Tenía 37 años, era Mayor de infantería, y el primer segundo jefe de su promoción.
¿Pudiste saber cómo murió?
Mi hermano se había levantado a las 6 de la mañana, esto me lo contaron los soldados. Se vistió con ropas de combate, como todas la mañanas, se puso unas alpargatas y se fue a afeitar. Los primeros tiros y los gritos desde la guardia, lo ponen en alerta. Los terroristas entran derribando el portón con un camión con el que aplastan al primer solado de guardia. Atrás venía un Renault 12 desde donde fusilan al soldado Tadeo Taddia que estaba barriendo la galería de la guardia, desarmado.
Mi hermano se pone a tirar contra los terroristas que entran al cuartel. El estaba en el edificio de la Plana Mayor, de frente a la guardia a unos 50 metros. Se parapeta sobre una puerta pesada de hierro y, para no comprometer al soldado que tenía de ayudante, le da un cajón con municiones y lo pone a cargar cargadores. Mi hermano tiraba, y el soldado cargaba y se tiraban los cargadores por el suelo. Gracias a eso, mi hernao pudo resistir siempre. Él combate desde las 6 y cuarto de la mañana, hasta casi las nueve, nueve y media de la mañana. Luego que los terrorista tomaron la guardia, donde hicieron estragos, y se van metiendo dentro del cuartel, Horacio se queda sin blanco. Ya habían pasado las 9 de la mañana. Entonces sale a la galería y se pone detrás de una columna, y desde ahí, con mejor ángulo comienza a tirar nuevamente contra la guardia. Pero no ve que atrás del edificio de la Plana Mayor estaba uno de los jefes terroristas escondido. Era “Farfán”, un ex miembro del Erp que había estado varios años preso en los 70, y después llegó a un alto cargo político combatiendo en Nicaragua.. Ya el combate se había generalizado. Farfán (Roberto Sánchez) escucha el fuego, lo ve, y le tira por la espalda con un fusil. El tiro a mi hermano le entra por el omóplato y le sale por abajo del hombro. Ese tiro no lo mata, pero lo deja fuera de combate. Fue el único tiro que pudo tirarle a mi hermano, porque inmediatamente lo matan los soldados de la compañía de servicio que estaban en un balcón. Horacio queda como en shock unos minutos, se recupera, y arrastrándose logra llegar nuevamente a la puerta de entrada a su oficina. Se detiene en marco de la puerta, y en ese momento, desde la guardia le tiran durante varios minutos sin parar. Horacio no obstante logra meterse en la oficina, y cuando ya estaba un metro adentro, recibe un tiro en la unión de las clavículas, arriba del esternón, que le atraviesa la tráquea, le rompe la médula espinal y le sale a la altura del hombro izquierdo. Y cae muerto. Mirá, hace mucho que no cuento en público esta historia, y ahora que la cuento recuerdo que muchas veces hablamos de la muerte con mi hermano. De hecho, los dos estábamos preparados para eso. Y tengo la tranquilidad de saber que Horacio murió como hubiese soñado. Había ido a misa la noche anterior y había comulgado. Y murió defendiendo a su Patria, de los enemigos de siempre. Una hora después de empezado el combate, le dijo a su jefe por teléfono: “Yo voy a morir defendiendo el cuartel, ustedes recupérenlo”. Y así fue.

Horacio Fernández Cutiellos con su familia

¿Cómo era la familia de tu hermano?
Estaba casado y tenía cuatro hijos, la más chica tenía dos, y el más grande 10. Y fue muy difícil para todos. Primero por la muerte tan violenta, luego por la total falta de contención del Ejército, y del gobierno.
Con el cadáver de mi hermano tibio, el ejército le prestó a su familia un casa en una unidad militar de Córdoba. Un año después, los echaron como perros.
¿Quedaron con miedo?
Yo no diría miedo, diría que todos los de la familia quedamos desengañados. No solo los gobiernos, también el ejército se empeñó en olvidar a las víctimas. El ejército hasta había borrado de su sitio de Internet los nombres de sus muertos en La Tablada, y ante la queja de los familiares, los volvieron a poner, pero sin decir que fueron víctimas del terrorismo. Eso… en realidad los familiares nos sentimos discriminados. Uno dice en este país que su padre o su hijo o su esposo o su hermano murió combatiendo el terrorismo, y lo miran como un bicho raro. Nadie recuerda que La Tablada, fue un intento de golpe del Movimiento Todos por la Patria, un rejunte de gente del Erp y Montoneros para voltear al gobierno de Alfonsín. Para tomar el poder. Se intenta contar lo de La Tablada como un hecho terrorista aislado, y eso es totalmente falso. Uno se siente discriminado más que con miedo, porque los héroes en este país terminan siendo siempre los terroristas, y no quienes los combatieron.
De hecho, la causa de La Tablada se vuelve a abrir, pero para enjuiciar a los militares que combatieron a los terroristas, que están todos indultados.
A pesar de que Horacio murió defendiendo al gobierno de Alfonsín…
La prensa lo remarcó tibiamente al principio, pero rápidamente se calló la boca. Para que te des una idea, el general Pacífico Britos fue el responsable de logística que intervino en la venta del Cuartel a un supermercado español. Cuando los españoles vieron que habían comprado un “campo de batalla”, preguntaron si debían resguardar algo. Al Estado le dio lo mismo. El ejército les dijo que tiraran todo abajo si lo deseaban. De todos modos, los españoles consultaron con los vecinos, y con ellos decidieron mantener el cuartel viejo. Está en ruinas, pero está.
¿Cómo está la familia hoy, a 20 años del ataque?
La esposa y los hijos de mi hermano han salido adelante. Mi madre nunca pudo superarlo. Y yo, junto a varias Víctimas con las mismas inquietudes, entre quienes están el Dr. José María Sacheri, Arturo Larrabure, y Silvia Ibarzábal, fijate que todos los que te nombro tenemos familiares muertos por el terrorismo durante los gobiernos democráticos, a raíz de todo este revisionismo histórico tendencioso, que intenta desvirtuar la historia de nuestros muertos, creamos la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Argentina (AVtA) con el objetivo de recuperar la verdad histórica, recordar a nuestros muertos, y lograr ser reconocidos como Victimas, con todos los derechos que eso implica. Queremos que nunca más un hijo de un muerto por el terrorismo en Argentina, se sienta discriminado, o intimidado a esconder su historia. Poco a poco, hemos comenzado a desandar el camino perdido, y aún así, intentan ensuciarnos diciendo que somos golpistas, que “reivindicamos la dictadura”. Cada vez que organizamos un acto para homenajear a nuestros muertos, nos organizan una contramarcha desde donde nos agreden sin sentido. En fin, sabemos que es un camino arduo y que será difícil, pero no vamos dejar nuestra lucha. A Silvia le secuestraron al padre en 1974, y lo mataron en 1975. Igual a Larrabure. Al Coronel Larrabure lo secuestraron y lo torturaron los terroristas para convencerlo que fabrique explosivos para ellos. Como se negó, lo mataron y lo tiraron a una zanja. Al profesor Sacheri lo mataron volviendo de misa con toda su familia…todo, antes del gobierno militar de 1976. A mi hermano lo mataron en 1989, estaba terminando el gobierno de Alfonsín. Gorriarán y su grupo terrorista, intentó que Alfonsín cayera, y mi hermano dio la vida para que eso no ocurra. Y a mi eso, me llena de orgullo.
Horacio R. Palma