Martes, Marzo 31st, 2009
Algunas cuestiones sobre los desaparecidos [1]
por Agustín Guglielmone - miembro de la Juventud del Movimiento por la Verdadera Historia filial Buenos Aires
aguglielmone@yahoo.com
Introducción
Previo a encarar el desarrollo sobre el tema de los desaparecidos, cabe hacer una aclaración previa, que no por obvia deja de ser necesaria. El asesinato y posterior desaparición del cadáver de la víctima es un delito absolutamente repudiable, no sólo porque se trata de un asesinato, sino porque además priva a los familiares de la víctima del derecho a velar sus restos y a darle un entierro digno. El merecido respeto que merecen quienes han sido víctimas de este tipo de delitos, no puede ni debe ser obstáculo para que la cuestión de los desaparecidos pueda ser analizada con el rigor científico que merece cualquier otro delito u hecho histórico en particular. Desde algún sector de la sociedad se pretende imponer que el tema de los desaparecidos debe ser un dogma irrefutable e incontrastable con la realidad, y que cualquier investigación que cuestione dicho dogma es una falta de respeto a quienes sufrieron este delito. La realidad es que el respeto que ellos merecen no puede hacer que la cuestión de los desaparecidos no pueda ser estudiada, al contrario, para su mejor comprensión debería fomentarse su estudio como la de cualquier otro hecho histórico (tanto la cuestión de los desaparecidos en la década del ’70 en general, como cada caso de desaparición como delito en particular no dejan de ser un hecho histórico). A estos fines está dirigido el presente estudio.
Los desaparecidos, ¿fueron 30.000?
La primer arista que se quiere imponer del dogma en cuestión es que los desaparecidos indefectiblemente fueron 30 mil.
La realidad es que no sólo ningún estudio documentado ha llegado a esta cifra, sino que todos los estudios realizados sobre la base de las denuncias de familiares o conocidos de desaparecidos, distan por mucho de esa cifra. Veamos: en su libro “Montoneros, Soldados de Perón”, Richard Gillespie menciona que la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos tenía datos sobre 6000 personas desaparecidas, Amnistía Internacional sobre 4000, mientras que la OEA hablaba de 5000[2]. El presidente Alfonsín dijo que los desaparecidos “apenas superan los 10.000”[3]. El embajador argentino en Suiza, Roberto Bianca, declaró que se “aproximaban a los 10.000” [4] El Dr. Hilario Fernandez Long, miembro de la CONADEP, familiar de subversivos, acuñó la cifra de 8.426 desaparecidos,[5] “El Cardenal Evaristo Arns, de San Pablo, informó a Su Santidad sobre 7.271 personas desaparecidas”,[6] “El Senado en España sostiene que son 7.000”,[7] El New York Times informa de “solo 6000 en forma dudosa por falta de seriedad y credibilidad”[8] “La APDH declara que son 5.780” [9] “en el Comité de Derechos Humanos de la UN, en Ginebra, tras un cuidadoso examen, se señalaron sólo 1.377 casos” [10].
El grupo europeo de derechos humanos Fahrenheit, que se aboco a arduo trabajo de analizar el listado de la CONADEP, a efectos de ir corrigiendo los numerosos desaciertos y agregando además datos nuevos, arribo a la conclusión de que los desaparecidos ascienden a 6936 durante el gobierno militar y 770 durante el periodo en que gobernó el Partido Justicialista. Por su parte el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales, organismo que preside el ex montonero Horacio Verbitsky[11]) efectuó un estudio de actualidad[12] y arribó a la cifra de 3558 desaparecidos (de los cuales un importante número es anterior al gobierno militar).
El listado de la CONADEP
El libro Nunca Más, en sus tres primeras ediciones, llevaba un anexo adjunto donde figuraban los 8961 supuestos desaparecidos (a partir de la 4ª edición, misteriosamente dicho anexo se retiró de la venta, presumiblemente a causa de las numerosas críticas recibidas). Al anexo ya desde el principio le cabe la duda razonable de sospechoso tanto por falso o por la irresponsabilidad de su confección. El mismo director de la CONADEP, Ernesto Sabato, confesó: “La dificultad estriba en las muy escasas pruebas y en q la mayoría son solo testimonios”[13]. Tal como lo reconoció el tribunal que en 1985 juzgo a la junta de comandantes: “no debe extrañar entonces que la mayoría de quienes actuaron como órganos de prueba revistan la calidad de parientes, o de victimas”, y agrega que dichos testimonios “en modo alguno revisten carácter de una prueba testimonial. (…) Por lo demás, bueno es destacar que el tribunal en ningún caso a de darse por probado un hechos sobre la base exclusiva de prueba provenirte de la CONADEP”[14]
Más allà de las dudas que pueda generar la investigación de la CONADEP, analizando el anexo[15], surge la problemática de que buena parte de los desaparecidos allí mencionados no se encuentran ni siquiera identificados con los datos mínimos, es decir nombre, apellido y nº de documento. Para a considerar a una persona como desaparecida, ¿no es necesario al menos saber quién es esa persona? Puede aceptarse que por las particularidades de la desaparición forzada de personas, no pueda exigirse la prueba perfectamente documentada de dicha desaparición, sino que pueda tomarse la denuncia de la desaparición con al identificación del desaparecido. Pero esto de ningún modo puede significar que no sólo no deba probarse la desaparición sino que tampoco deba identificarse mínimamente al supuesto desaparecido. Se supone que quien denuncia una desaparición debe saber quién desapareció, sino, ¿qué està denunciando? De todos modos, y para el improbable caso de que el denunciante no pudiera identificar al desaparecido (algo que de por sí no deja de generar dudas), la CONADEP tenía a su disposicion la base de datos de todos los registros dependientes del gobierno de Alfonsín (Registro Nacional de las Personas, y Registros Civil, de la Propiedad Inmueble, Automotor, entre otros, de todas las provincias y municipios dependientes de aquél). De modo que la CONADEP perfectamente podía pedir informes a cualquiera de esos Registros a los fines de identificarl a la persona que el denunciante no supo identificar. Tendiendo presente todo lo dicho, no hay razón alguna para que tal cantidad de personas no identificadas sean consideradas como desaparecidos, y contabilizadas como tales.
En su libro La Mentira Oficial, el escritor Nicolás Marquez[16] analiza in extenso el anexo del Nunca Más. Adentrandose en dicho análisis, menciona que el primer desaparecido lleva por nombre Pato (numero de legajo 10544). La presunta victima no tiene especificación de apellido ni de sexo ni de fecha de presunta desaparición ni identificación de lugar, ni ningún otro dato. Solo dice Pato desconocemos si pato era un nombre de guerra si era el apodote un tal Patricio, o de una tal Patricia. ¿Tan descuidado a sido el familiar q efectuó la denuncia?, ¿Tan descuidado fue el funcionario que tomo la denuncia, al omitir un dato mas preciso? El desaparecido subsiguiente (numero 2 del listado) el único dato identificatorio, es su nombre de pila, se llama Patricia, no hay mas datos de nada. Prosiguiendo en el análisis de la pagina inicial, encontramos q esta tiene anotado a un/a, tal Araujo (sin nombre de pila, ni ningún otro dato), proseguimos un/a Balbuena, con un/a tal Betaldi ( todos sin datos adjuntos), y seguidamente encontramos a un/a Tota Carmiglia. En resumen, solo 2 de los 19 desaparecidos de la primer pagina traen consigo, numero de DNI o LE. En la pagina 2, encontramos otros 19 desaparecidos y también solo 2 de ellos con numero de DNI o LE. En los 17 restantes solo hayamos sobrenombres o apodos sin ninguna otra reseña. Y así nos topamos con la Sra. Guevara, un/a tal Gomez, un/a tal Lencina, un/a tal Kalzgudemian, un/a Kuki Leone, una Sra. De Lobo y otros nombres sin referencias. En la carilla 3, ni uno solo de los 19 desaparecidos aparece con su respectivo numero de DNI o LE. En la pagina 4, nos encontramos con una desaparecida que se llama Sra. De Vergara 1, inmediatamente abajo en la nomina tenemos a Sra. De Vergara 2. Ni un solo dato mas de las Vergara. En la pagina 137, por ejemplo, nos encontramos con el desaparecido Díaz, tambien sin nombre, DNI, lugar ni fecha de desaparición.
En la pagina 137, también encontramos a Fernández, en la pagina 185 tenemos a dos personas de las que lo único q sabemos es el apellido: ambos se apellidan García.
En la pagina 427 encontramos 3 desaparecidos (números de legajo 10529,10626 y10615) que responden al extravagante nombre de “Sin Información”.
Advirtiendo que el anexo del Nunca Mas contenía numerosos errores, al reeditarse dichos anexos en el año 2006, se pulieron muchos de ellos, reduciendo drásticamente el numero de desaparecidos, que pasa a ser de 8425 (540 menos que en el anexo original)[17]. Si bien la lista de desaparecidos con datos aceptables (nombre completo y DNI o LE) es de 4905, la lista disminuye a 6809 los desaparecidos durante el proceso, y 751 durante el gobierno peronista, pero en el nuevo listado obrante en Internet siguen apareciendo un grueso numero de apodos, alias y indocumentados.
En el presente trabajo fue mi intención destacar de manera sintética algunas de las cuestiones que considero más relevantes de la cuestión de los desaparecidos, pero de ningún modo pretende abarcar el fenómeno en toda su complejidad.
Espero haya servido como aporte para el conocimiento del tema, y sobre todo para fomentar en el lector el interés en un tema tan nombrado pero tan poco conocido por la mayor parte de la gente.
[1] Vale la aclaración de que el término se suele aplicar indistintamente tanto para aquellas personas que fueron detenidas y nunca aparecieron (presumiblemente fueron ejecutadas), como también a quienes estuvieron detenidos por algún tiempo pero luego recobraron la libertad. Es decir, erróneamente suele aplicarse el mismo término a aquellos están desaparecidos, como a aquellos que recobraron la libertad luego de haber estado detenidos, y por lo tanto NO están desaparecidos.
[2] Gillespie, Richard, Montoneros, Soldados de Perón , Buenos Aires, Editorial Grijalbo, 1988, pag. 304.
[3] Clarín, Argentina, 23 de Enero de 1984.
[4] Clarín, Argentina, 22 de Febrero de 1984.
[5] Cronica, Argentina, 27 de Marzo de 1984.
[6] Clarín,. Argentina, 18 de Enero de 1984.
[7] Tiempo Argentino, Argentina, 1 de Junio de 1983.
[8] Tiempo Argentino, Argentina, 28 de Febrero de 1984.
[9] Cronica, Argentina, 7 de Mayo de 1983.
[10] Clarín, Argentina, 15 de Febrero de 1983.
[11] Actuando indistintamente bajo los nombres de guerra “Perro”, “Santillán”, “Alberto”, ”Roberto”, “Jorge” , “Negro”, entre otros. Para mas información sobre la militancia de dicho personaje en la década del ’70, puede consultarse http://www.seprin.com/menu/verbitsky/elcadete_verbitsky.htm
[12] Dicho estudio realizado por el CELS se puede consultar por Internet en el sitio http://www.yendor.com/vanished/vanished-/cels/list.htlm
[13] Tiempo Militar, Argentina, 21 de Febrero de 1984.
[14] La Sentencia, Causa 13/84, Imprenta del Congreso de la Nación, 1987, Pagina 1561. La sentencia completa puede ser consultada vía web en http://www.derechos.org/nizkor/arg/causa13/
[15] Un listado basado en el de la CONADEP, aunque corregido, puede consultarse en http://www.desaparecidos.org/GrupoF/des/noliberados.html
[16] Quien también realiza un análisis del tema en “La Otra Parte de la Verdad”, Edición del autor, 2004, pags 138 y ss.
[17] La nueva nomina completa puede verse en www.desaparecidos.org/arg/conadep/lista-revisada/ ).
[18] Ambos términos suelen usarse indistintamente para definir lo mismo: el nombre elegido por quien forma parte de una organización, a los fines de ocultar su verdadera identidad. Este recurso ha sido utilizado por organizaciones del más diverso tipo y en todos los tiempos. En la década del ’70 las organizaciones guerrilleras utilizaban este recurso para ocultar la identidad de sus miembros, y así preservarlos. También se ha mencionado que muchos de los integrantes de las FFAA y FFSS del proceso 1976-1983 utilizaron el mismo recurso para ocultar sus identidades.
[19] Véase nota nº 11. A modo de ejemplo también pueden citarse los ejemplos de Sara Osatinsky (alias Kika, Lita, Jenny, Marie, etc), Rodolfo Walsh (alias Esteban, Profesor Neuros, etc), Carlos Kunkel (alias Marcos, El Comandante, etc) Rodolfo Vittar (alias Humberto, Turco, Pablo, Rody, etc), Eduardo L. Duhalde (alias Cogote, Damián, etc) entre muchísimos otros.
[20] Para ver el listado completo de desaparecidos cuya única identificación es un alias o nombre de guerra, puede consultarse: http://www.desaparecidos.org/GrupoF/des/alias.html
[21] El listado extendido de desaparecidos-aparecidos puede consultarse en http://www.seprin.com/portal2/notas/los_aparecidos.htm
