Archive for Marzo, 2009

Martes, Marzo 31st, 2009

Algunas cuestiones sobre los desaparecidos [1]
por Agustín Guglielmone - miembro de la Juventud del Movimiento por la Verdadera Historia filial Buenos Aires
aguglielmone@yahoo.com

 

Introducción

Previo a encarar el desarrollo sobre el tema de los desaparecidos, cabe hacer una aclaración previa, que no por obvia deja de ser necesaria. El asesinato y posterior desaparición del cadáver de la víctima es un delito absolutamente repudiable, no sólo porque se trata de un asesinato, sino porque además priva a los familiares de la víctima del derecho a velar sus restos y a darle un entierro digno. El merecido respeto que merecen quienes han sido víctimas de este tipo de delitos, no puede ni debe ser obstáculo para que la cuestión de los desaparecidos pueda ser analizada con el rigor científico que merece cualquier otro delito u hecho histórico en particular. Desde algún sector de la sociedad se pretende imponer que el tema de los desaparecidos debe ser un dogma irrefutable e incontrastable con la realidad, y que cualquier investigación que cuestione dicho dogma es una falta de respeto a quienes sufrieron este delito. La realidad es que el respeto que ellos merecen no puede hacer que la cuestión de los desaparecidos no pueda ser estudiada, al contrario, para su mejor comprensión debería fomentarse su estudio como la de cualquier otro hecho histórico (tanto la cuestión de los desaparecidos en la década del ’70 en general, como cada caso de desaparición como delito en particular no dejan de ser un hecho histórico). A estos fines está dirigido el presente estudio.

 

Los desaparecidos, ¿fueron 30.000?

La primer arista que se quiere imponer del dogma en cuestión es que los desaparecidos indefectiblemente fueron 30 mil.

La realidad es que no sólo ningún estudio documentado ha llegado a esta cifra, sino que todos los estudios realizados sobre la base de las denuncias de familiares o conocidos de desaparecidos, distan por mucho de esa cifra.  Veamos: en su libro “Montoneros, Soldados de Perón”, Richard Gillespie menciona que la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos tenía datos sobre 6000 personas desaparecidas, Amnistía Internacional sobre 4000, mientras que la OEA hablaba de 5000[2]. El presidente Alfonsín dijo que los desaparecidos “apenas superan los 10.000”[3]. El embajador argentino en Suiza, Roberto Bianca, declaró que se “aproximaban a los 10.000” [4] El Dr. Hilario Fernandez Long, miembro de la CONADEP, familiar de subversivos, acuñó la cifra de 8.426 desaparecidos,[5] “El Cardenal Evaristo Arns, de San Pablo, informó a Su Santidad sobre 7.271 personas desaparecidas”,[6] “El Senado en España sostiene que son 7.000”,[7] El New York Times informa de “solo 6000 en forma dudosa por falta de seriedad y credibilidad”[8] “La APDH declara que son 5.780” [9] “en el Comité de Derechos Humanos de la UN, en Ginebra, tras un cuidadoso examen, se señalaron sólo 1.377 casos” [10].

El grupo europeo de derechos humanos Fahrenheit, que se aboco a arduo trabajo de analizar el listado de la CONADEP, a efectos de ir corrigiendo los numerosos desaciertos y agregando además datos nuevos, arribo a la conclusión de que los desaparecidos ascienden a 6936 durante el gobierno militar y 770 durante el periodo en que gobernó el Partido Justicialista. Por su parte el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales, organismo que preside el ex montonero Horacio Verbitsky[11]) efectuó un estudio de actualidad[12] y arribó a la cifra de 3558 desaparecidos (de los cuales un importante número es anterior al gobierno militar).

 

El listado de la CONADEP

El libro Nunca Más, en sus tres primeras ediciones, llevaba un anexo adjunto donde figuraban los 8961 supuestos desaparecidos (a partir de la 4ª edición, misteriosamente dicho anexo se retiró de la venta, presumiblemente a causa de las numerosas críticas recibidas). Al anexo ya desde el principio le cabe la duda razonable de sospechoso tanto por falso o por la irresponsabilidad de su confección. El mismo director de la CONADEP, Ernesto Sabato, confesó: “La dificultad estriba en las muy escasas pruebas y en q la mayoría son solo testimonios”[13]. Tal como lo reconoció el tribunal que en 1985 juzgo a la junta de comandantes: “no debe extrañar entonces que la mayoría de quienes actuaron como órganos de prueba revistan la calidad de parientes, o de victimas”, y agrega que dichos testimonios “en modo alguno revisten carácter de una prueba testimonial. (…) Por lo demás, bueno es destacar que el tribunal en ningún caso a de darse por probado un hechos sobre la base exclusiva de prueba provenirte de la CONADEP”[14]

Más allà de las dudas que pueda generar la investigación de la CONADEP, analizando el anexo[15], surge la problemática de que buena parte de los desaparecidos allí mencionados no se encuentran ni siquiera identificados con los datos mínimos, es decir nombre, apellido y nº de documento. Para a considerar a una persona como desaparecida, ¿no es necesario al menos saber quién es esa persona? Puede aceptarse que por las particularidades de la desaparición forzada de personas, no pueda exigirse la prueba perfectamente documentada de dicha desaparición, sino que pueda tomarse la denuncia de la desaparición con al identificación del desaparecido. Pero esto de ningún modo puede significar que no sólo no deba probarse la desaparición sino que tampoco deba identificarse mínimamente al supuesto desaparecido. Se supone que quien denuncia una desaparición debe saber quién desapareció, sino, ¿qué està denunciando? De todos modos, y para el improbable caso de que el denunciante no pudiera identificar al desaparecido (algo que de por sí no deja de generar dudas), la CONADEP tenía a su disposicion la base de datos de todos los registros dependientes del gobierno de Alfonsín (Registro Nacional de las Personas, y Registros Civil,  de la Propiedad Inmueble, Automotor, entre otros, de todas las provincias y municipios dependientes de aquél). De modo que la CONADEP perfectamente podía pedir informes a cualquiera de esos Registros a los fines de identificarl a la persona que el denunciante no supo identificar. Tendiendo presente todo lo dicho, no hay razón alguna para que tal cantidad de personas no identificadas sean consideradas como desaparecidos, y contabilizadas como tales.

En su libro La Mentira Oficial, el escritor Nicolás Marquez[16] analiza in extenso el anexo del Nunca Más. Adentrandose en dicho análisis, menciona que el primer desaparecido lleva por nombre Pato (numero de legajo 10544). La presunta victima no tiene especificación de apellido ni de sexo ni de fecha de presunta desaparición ni identificación de lugar, ni ningún otro dato. Solo dice Pato desconocemos si pato era un nombre de guerra si era el apodote un tal Patricio, o de una tal Patricia. ¿Tan descuidado a sido el familiar q efectuó la denuncia?, ¿Tan descuidado fue el funcionario que tomo la denuncia, al omitir un dato mas preciso? El desaparecido subsiguiente (numero 2 del listado) el único dato identificatorio, es su nombre de pila, se llama Patricia, no hay mas datos de nada. Prosiguiendo en el análisis de la pagina inicial, encontramos q esta tiene anotado a un/a,  tal Araujo (sin nombre de pila, ni ningún otro dato), proseguimos un/a Balbuena, con un/a tal Betaldi ( todos sin datos adjuntos), y seguidamente encontramos a un/a Tota Carmiglia. En resumen, solo 2 de los 19 desaparecidos de la primer pagina traen consigo, numero de DNI o LE. En la pagina 2, encontramos otros 19 desaparecidos y también solo 2 de ellos con numero de DNI o LE. En los 17 restantes solo hayamos sobrenombres o apodos sin ninguna otra reseña. Y así nos topamos con la Sra. Guevara, un/a tal Gomez, un/a tal Lencina, un/a tal Kalzgudemian, un/a Kuki Leone, una Sra. De Lobo y otros nombres sin referencias. En la carilla 3, ni uno solo de los 19 desaparecidos aparece con su respectivo numero de DNI o LE. En la pagina 4, nos encontramos con una desaparecida que se llama Sra. De Vergara 1, inmediatamente abajo en la nomina tenemos a Sra. De Vergara 2. Ni un solo dato mas de las Vergara. En la pagina 137, por ejemplo, nos encontramos con el desaparecido Díaz, tambien sin nombre, DNI, lugar ni fecha de desaparición.

En la pagina 137, también encontramos a Fernández, en la pagina 185 tenemos a dos personas de las que lo único q sabemos es el apellido: ambos se apellidan García.

En la pagina 427 encontramos 3 desaparecidos (números de legajo 10529,10626 y10615) que responden al extravagante nombre de “Sin Información”.

 

Advirtiendo que el anexo del Nunca Mas contenía numerosos errores, al reeditarse dichos anexos en el año 2006, se pulieron muchos de ellos, reduciendo drásticamente el numero de desaparecidos, que pasa a ser de 8425 (540 menos que en el anexo original)[17]. Si bien la lista de desaparecidos con datos aceptables (nombre completo y DNI o LE) es de 4905, la lista disminuye a 6809 los desaparecidos durante el proceso, y 751 durante el gobierno peronista, pero en el nuevo listado obrante en Internet siguen apareciendo un grueso numero de apodos, alias y indocumentados.

 

 

En el presente trabajo fue mi intención destacar de manera sintética algunas de las cuestiones que considero más relevantes de la cuestión de los desaparecidos, pero de ningún modo pretende abarcar el fenómeno en toda su complejidad.

Espero haya servido como aporte para el conocimiento del tema, y sobre todo para fomentar en el lector el interés en un tema tan nombrado pero tan poco conocido por la mayor parte de la gente.


[1] Vale la aclaración de que el término se suele aplicar indistintamente tanto para aquellas personas que fueron detenidas y nunca aparecieron (presumiblemente fueron ejecutadas), como también a quienes estuvieron detenidos por algún tiempo pero luego recobraron la libertad. Es decir, erróneamente suele aplicarse el mismo término a aquellos están desaparecidos, como a aquellos que recobraron la libertad luego de haber estado detenidos, y por lo tanto NO están desaparecidos.

[2] Gillespie, Richard, Montoneros, Soldados de Perón , Buenos Aires, Editorial Grijalbo, 1988, pag. 304.

[3] Clarín, Argentina, 23 de Enero de 1984.

[4] Clarín, Argentina, 22 de Febrero de 1984.

[5] Cronica, Argentina, 27 de Marzo de 1984.

[6] Clarín,. Argentina, 18 de Enero de 1984.

[7] Tiempo Argentino, Argentina, 1 de Junio de 1983.

[8] Tiempo Argentino, Argentina, 28 de Febrero de 1984.

[9] Cronica, Argentina, 7 de Mayo de 1983.

[10] Clarín, Argentina, 15 de Febrero de 1983.

[11] Actuando indistintamente bajo los nombres de guerra “Perro”, “Santillán”, “Alberto”, ”Roberto”, “Jorge” , “Negro”, entre otros. Para mas información sobre la militancia de dicho personaje en la década del ’70, puede consultarse http://www.seprin.com/menu/verbitsky/elcadete_verbitsky.htm

[12] Dicho estudio realizado por el CELS se puede consultar por Internet en el sitio http://www.yendor.com/vanished/vanished-/cels/list.htlm

[13] Tiempo Militar, Argentina, 21 de Febrero de 1984.

[14] La Sentencia, Causa 13/84, Imprenta del Congreso de la Nación, 1987, Pagina 1561. La sentencia completa puede ser consultada vía web en http://www.derechos.org/nizkor/arg/causa13/

 

[15] Un listado basado en el de la CONADEP, aunque corregido, puede consultarse en http://www.desaparecidos.org/GrupoF/des/noliberados.html

[16] Quien también realiza un análisis del tema en “La Otra Parte de la Verdad”, Edición del autor, 2004, pags 138 y ss.

[17] La nueva nomina completa puede verse en www.desaparecidos.org/arg/conadep/lista-revisada/ ).

[18] Ambos términos suelen usarse indistintamente para definir lo mismo: el  nombre elegido por quien forma parte de una organización, a los fines de ocultar su verdadera identidad. Este recurso ha sido utilizado por organizaciones del más diverso tipo y en todos los tiempos. En la década del ’70 las organizaciones guerrilleras utilizaban este recurso para ocultar la identidad de sus miembros, y así preservarlos. También se ha mencionado que muchos de los integrantes de las FFAA y FFSS del proceso 1976-1983 utilizaron el mismo recurso para ocultar sus identidades.

[19] Véase nota nº 11. A modo de ejemplo también pueden citarse los ejemplos de Sara Osatinsky (alias Kika, Lita, Jenny, Marie, etc), Rodolfo Walsh (alias Esteban, Profesor Neuros, etc), Carlos Kunkel (alias Marcos, El Comandante, etc) Rodolfo Vittar (alias Humberto, Turco, Pablo, Rody, etc), Eduardo L. Duhalde (alias Cogote, Damián, etc) entre muchísimos otros.

[20] Para ver el listado completo de desaparecidos cuya única identificación es un alias o nombre de guerra, puede consultarse: http://www.desaparecidos.org/GrupoF/des/alias.html

[21] El listado extendido de desaparecidos-aparecidos puede consultarse en http://www.seprin.com/portal2/notas/los_aparecidos.htm

Noticias: campaña por nuestras víctimas

Viernes, Marzo 27th, 2009

 

 

El 21 de marzo se dio inicio a nuestra nueva campaña por las víctimas del terrorismo marxista y por la verdad histórica de lo acaecido en la década del `70.

El mismo día con nuestra gente repartimos por el centro de la ciudad de Córdoba 10.000 folletos solicitando justicia para los niños asesinados por la guerrilla subversiva y que se terminen las mentiras del setentismo revanchista.

 

La campaña luego siguió por lo barrios y culminará este domingo 29 con una Santa Misa en memoria de las víctimas del terrorismo subversivo, en la Basílica Santo Domingo a las 19.30 horas.

Desaparición forzosa de la memoria - La Nueva Provincia

Martes, Marzo 24th, 2009

 

 

24 DE MARZO
Desaparición forzosa de la memoria
Agustín Laje Arrigoni/Especial para “La Nueva Provincia”
http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/24/03/2009/93o013.html

 

      En el día de la fecha se cumplen treinta y tres años del 24 de marzo de 1976 y, como es de esperar, los nostálgicos del terrorismo subversivo y las organizaciones que defienden sus derechos humanos (pero que ignoran los de sus víctimas), volverán a copar los medios de comunicación y serán las principales estrellas de la jornada.
     En efecto, es de esperar que, fieles al manoseo histórico que vienen practicando desde hace años, en sus discursos y declaraciones omitan aspectos esenciales de lo ocurrido, imprescindibles para que cada argentino pueda elaborar su propio juicio de valor sobre un tema tan delicado.
     En la presente nota presentamos algunas verdades que más de uno querrá silenciar.

AUSENCIA DE UN REVISIONISMO SERIO
Un golpe contra nadie

 

      El absurdo de pretender que la tragedia de los `70 se inicia un 24 de marzo de 1976 no es otra cosa que la consecuencia de tantos años en ausencia de un revisionismo histórico serio y desideologizado.
     En rigor, la descontextualización de los hechos constituye el arma mejor aprovechada por el setentismo contemporáneo para deformar nuestra historia reciente. El objeto no es otro que omitir las causas y difundir tan sólo los efectos (una verdad a medias es mentir dos veces).
     Lo cierto es que antes del 24 de marzo de 1976, un conjunto de situaciones catastróficas (a la sazón, omitidas por los historietistas mediáticos) tenían lugar en la Argentina: las organizaciones terroristas que operaban desde la década del ‘60 se encontraban en su momento de mayor auge; el país era gobernado por Isabel Perón, una mujer de escasa formación académica y nula experiencia política que, en medio del caos y la anarquía reinante, tomaba licencias alegando problemas de salud y se la vinculaba en polémicos casos de corrupción; y como si todo esto fuera poco, la economía se derrumbaba mientras sus ministros se sucedían a un ritmo nunca antes visto.
     En puridad, la República respiraba un verdadero vacío de poder que se reflejaba día a día en las expresiones de la desorientada clase política que, de a poco, iría abandonando el gobierno.
     ”La Argentina está viviendo una situación límite”, ponía de manifiesto el senador Cerro ya en septiembre de 1974. “Realmente, frente a tanta violencia, tanta sangre, confieso que me estoy quedando sin palabras”, admitía, a inicios de 1975, el senador Frúgoli.
     ”El país no puede transcurrir un minuto más en este desgobierno”, agregaba el diputado Ferreira. Téngase en cuenta que las expresiones analizadas tenían lugar cuando todavía faltaban muchos meses para marzo de 1976.
     Los diarios de la época también ponían de relieve esta extrema situación, incluyendo a la prensa extranjera que, sin disimular el asombro y la preocupación, describía a la perfección el clima de anarquía que vivía nuestro país.
     El “Sunday Telegraph” , de Londres, por ejemplo, en su edición de agosto de 1975, informaba: “Con una inflación que pasó la barrera del sonido y una orgía de asesinatos, la Argentina se encamina hacia el punto de desintegración”.
     En extrema síntesis, así llegamos a los días previos del 24 de marzo de 1976 cuando la situación, lejos de mejorar, empeoraba cada día. A pesar del caos que sacudía al país, la clase gobernante seguía sin brindar solución alguna y se pronunciaba en todo momento desconcertada.
     ”¿Qué podemos hacer? Yo no tengo ninguna clase de respuesta”, se sinceraba una semana antes del golpe el diputado Molinari. El diario “La Opinión” , del 19 de marzo, daba cuenta del alevoso accionar del terrorismo subversivo, titulando en su tapa “Un muerto cada cinco horas y un atentado cada tres”, a la par que el izquierdista Américo Ghioldi pronunciaba frente a la prensa que “el gobierno, o mejor dicho el régimen, muestra signos de agotamiento. No pueden hacer nada ante el derrumbe monetario, la semiparálisis del aparato productivo y la inseguridad de vida”.
     Lo cierto es que el gobierno de Isabel iba cayendo solo, sin la necesidad de que ninguna fuerza lo derribara, y ya el 21 de marzo el diario “Clarín” informaba: “Los legisladores que asistieron al Parlamento se dedicaron a retirar sus pertenencias”.
     Otro matutino agregaba: “No quedan ni los pungas en la zona del Congreso”. Cuenta Juan B. Yofre, quien ha investigado a fondo estos sucesos, que “la gran mayoría de los legisladores vaciaron sus escritorios, carpetas y retiraron sus heladeras portátiles”.
     Es dable destacar la expresión utilizada por el secretario general de la CGT, Casildo Herreras, quien en medio de la anarquía se había exiliado a Montevideo en compañía de otros dirigentes. “Me borré”, dijo ante periodistas.
     Francisco Manrique, presidente del Partido Federal, cuando todavía ninguna fuerza militar había derrocado a Isabel, no sin razón sentenciaba: “Estamos asistiendo al sepelio de un gobierno muerto”.
     El 24 de marzo de 1976 había llegado y las FF.AA, desplazando a lo que quedaba del gobierno peronista, se hacían cargo del país. Quizás el pronunciamiento más ilustrativo para completar este poco conocido panorama fue el del vicepresidente del justicialismo, Deolindo Felipe Bittel, que le gritaba al secretario de prensa de Isabel Perón: “Chau, papá, hasta mañana. Esto hay que festejarlo con champaña. Todo se ha disipado”. Vale decir, los residuos del partido gobernante festejaban su propio derrocamiento.
     En rigor de verdad, el golpe no había sido contra nadie, pues la clase política no sólo se había desentendido de la extrema situación que afrontaba el país sino que hasta había, en gran medida, desalojado voluntariamente el gobierno mucho antes de la intervención militar (no se trata de justificar este hecho sino promover un revisionismo serio).
     Basta con recordar que Ricardo Balbín en aquellos días expresaba que “nunca fue tan fácil como en este momento para las Fuerzas Armadas tomar la Casa de Gobierno: porque no hay nadie en ella”.

Los desaparecidos que desaparecieron de la memoria
     Como en los anteriores 24 de marzo, los discursos tocarán inevitablemente la siempre presente cuestión de los terroristas desaparecidos, aunque sólo limitándose a denunciar aquellos casos producidos luego del “golpe” cuando, en rigor de verdad, la técnica de la desaparición fue implementada años antes por el gobierno constitucional.
     En efecto, el mismísimo informe de la Conadep contabilizó más de 750 casos de desaparición de personas durante el peronismo, registrándolos en el famoso libro Nunca Más (más citado por la izquierda que efectivamente leído).
     Es dable, asimismo, destacar que los Montoneros, desde la revista Evita Montonera , ya en su número de marzo de 1975 denunciaban públicamente “un número indeterminado de secuestrados y desaparecidos”.
     En consecuencia a lo expuesto, cabe preguntarse: ¿por qué recordar sólo a los desaparecidos posteriores al 24 de marzo de 1976? ¿Deberíamos pensar que cuando un gobierno de signo constitucional comete tal aberración es legal y tolerable, mientras que cuando uno de facto la pone en práctica es ilegal y reprochable?
Derechohumanistas de hoy, procesistas de ayer
     Por más que en el presente muchas figuras públicas intenten ocultar a través de la santificadora bandera de los derechos humanos su adhesión al Proceso en otrora, existe documentación que compromete a más de uno.
     Caso a destacar es el de quien fuera nada más ni nada menos que fiscal durante el famoso Juicio contra las Juntas Militares, el doctor Julio Strassera, siempre listo para llenarse la boca de derechos humanos frente a los medios de comunicación.
     En rigor, este inefable personaje, desde 1976 hasta 1982 se desempeñó como fiscal y juez. En ambas condiciones juró por los Objetivos Básicos del Proceso, los Estatutos y sus Actas. ¿Por qué, en su momento, obligado por la función que ejercía, el doctor Strassera no denunció las desapariciones de personas que en el presente tanto dice lamentar?
     El ex procesista, hoy emblema de la lucha por los derechos humanos y la democracia, Ernesto Sábato, también constituye un caso a citar. Si bien el reconocido escritor fue elegido presidente de la Conadep por el gobierno de Alfonsín y comenzó desde entonces a horrorizarse por las secuelas que dejó la guerra contra el terrorismo, años antes le expresaba a Videla que “el país necesitaba un baño de sangre para purificarse” y hasta se daba el lujo de compartir banquetes con el mismo presidente de facto.
     ”Le agradecí personalmente a Videla el golpe de Estado del 24 de marzo que salvó al país de la ignominia y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado la responsabilidad de gobierno”, declaró ante la prensa a la salida de un almuerzo.
     Por su parte, la familia Timerman, hoy tan comprometida con los derechos humanos, hace treinta y tres años recibía con euforia al gobierno de Videla a través del diario “La Opinión” (de Jacobo Timerman), poniendo de manifiesto que “si los argentinos, como se advierte en todos los sectores –aún dentro del ex oficialismo–, agradecen al gobierno militar no menos cierto es que también le agradecen la sobriedad con que actúan”.
     En consecuencia a todo lo expuesto, es dable señalar que ocultar el contexto en el que sucedieron los acontecimientos del 24 de marzo de 1976 no es otra cosa que promover un revisionismo maniqueo e ideologizado; luchar por los desaparecidos posteriores a la instauración del gobierno de facto y olvidar a los anteriores no es sino una de las tantas pruebas de que la memoria y la justicia no son los objetivos reales del setentismo; silenciar que, en su momento, la población no armada apoyó aquella gestión (incluidos muchos de los hoy abanderados de los derechos humanos) es lo mismo que despojarnos a la fuerza de nuestras responsabilidades que, como sociedad, tuvimos en los sucesos que hoy recordamos.
     Agustín Laje Arrigoni , autor de esta nota, tiene tiene 20 años, es estudiante universitario y autor de numerosos artículos de opinión e investigación sobre los años ‘70. Este año publicará su primer libro sobre la materia. Su e-mail es agustin_laje@yahoo.com.ar.

 

 

 

 

El otro 24 de marzo - La Mañana de Córdoba

Martes, Marzo 24th, 2009
Opiniones
El otro 24 de marzo

 

En el día de hoy no escribo como una ciudadana más, sino que lo hago como una de las tantas víctimas de ese terrorismo cruel y sanguinario que asoló a nuestra Nación en los años ’70. Hoy decidí dejar de callar y contar mi silenciado caso.

Mi padre, el Cnl. Oscar Bevione, fue muerto durante el gobierno constitucional peronista, el 5 de enero de 1975, bajo las armas del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo).

Nuestra familia desde entonces tuvo que salir a flote como pudo, prácticamente sin ayuda alguna y poniendo todo de nosotros para mirar adelante y desarrollarnos sin odios ni rencores, tal como papá nos educó. Cabe destacar que ninguna dictadura tenía lugar en aquellos días, sin embargo las organizaciones guerrilleras embestían contra toda la sociedad argentina por igual: militares, policías, empresarios, sindicalistas, niños, ancianos, profesores, periodistas, intelectuales y políticos. En efecto, todos los argentinos fuimos de una manera u otra víctimas de ese accionar criminal y despiadado que regó de sangre nuestro suelo y que hoy tanto nos cuesta recordar.

Mi caso no es el único. Las organizaciones terroristas perpetraron 21.655 atentados entre 1969 y 1979, según datos de la Causa 13 en Juicio a las Juntas Militares dejando innumerables muertes, mutilaciones y familias totalmente destruidas. Sus aberrantes delitos, a pesar de inobjetablemente constituir delitos de lesa humanidad (por su accionar sistemático y generalizado contra todos los sectores de la sociedad, sostenido por el apoyo del aparato estatal de Cuba principalmente), no sólo no fueron juzgados todavía sino que la Justicia mira para el costado cuando los victimarios son montoneros o erpianos.

En el día de la fecha se cumplen treinta y tres años del 24 de marzo de 1976 y nos han dicho que se trata del Día de la “Memoria por la Verdad y la Justicia”. Quisiera destacar que a mí, y a quienes somos víctimas del terrorismo subversivo, no nos asiste ninguna memoria, pues nuestros gobernantes no sólo no nos recuerdan, sino que se han encargado de que la sociedad en general nos olvide; no nos asiste verdad, pues somos aquella parte oculta de la historia que pocos se atreven a contar; y por último, no nos asiste justicia, pues los asesinos de mi padre y de más de un millar de argentinos están libres por las calles.

Mónica Beatriz Bevione
DNI 14.921.096
Movimiento por la Verdadera Historia

JUICIO A LOS TERRORISTAS

Viernes, Marzo 13th, 2009

LA VOZ DEL INTERIOR

Domingo 8 de marzo de 2009

Edición impresa | Politica | Nota

La sentencia a los militares

“En Argentina hemos vivido situaciones muy dolorosas y creo que todas esas situaciones deben ser aclaradas. Y creo que quien ejerce la autoridad en nombre del Estado tiene más responsabilidad. Pero no hay que olvidar que también hubo quienes atentaron contra los bienes y la vida de otras personas”, afirmó Ñáñez.

–¿Se refiere a los años anteriores a la dictadura?

–Sí. Me refiero a la guerrilla y la subversión. También fueron crímenes. Distintas responsabilidades, sin dudas, porque quien tiene poder, quien tiene la autoridad, tiene más responsabilidad. Pero la vida de un policía, de un militar o de un empresario vale tanto como la de los otros.

Como a todos los fanáticos del “Che”… a Benicio le faltó información

Miércoles, Marzo 11th, 2009

CARTA PUBLICADA EN LA NACION 11/3

Miércoles, Marzo 11th, 2009

 

Justicia a medida

Se­ñor Di­rec­tor:

“El enfrentamiento entre los jueces de la Corte y el gobierno nacional, del que participan también constitucionalistas y especialistas del derecho de primer nivel, gira alrededor de la falta o no de recursos del Poder Judicial y se limita, exclusivamente, a las demoras en los juicios que se sustancian a aquellos que tuvieron la responsabilidad de liberar a la Argentina del flagelo del terrorismo.

“Ante este panorama, es necesario recordar que la Justicia también es remolona (cuando no inexistente) a la hora de instruir las causas en las que están involucrados funcionarios, legisladores o jueces, como, por ejemplo, la contumaz comisión del delito de prevaricato por parte de estos últimos que, por convicción, omisión o corrupción, en su afán de saciar el hambre de revancha de una minoría violenta y rencorosa, vulneran nada menos que 21 garantías del derecho, para privar de la libertad a miembros de las Fuerzas Armadas, de seguridad, policiales y penitenciarias y civiles que, en cumplimiento de leyes emanadas de autoridades legalmente constituidas y con una doctrina aprobada por ellas, combatieron el terrorismo subversivo.

“Entre ellas sólo citaremos las más groseras omisiones, como la violación del artículo 18 de la Constitución nacional, que establece que ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo, fundado en ley anterior al hecho del proceso, ni juzgado por comisiones especiales, ni sacado de los jueces que designaba la ley antes de los hechos de la causa; la condena por aplicación de prisiones preventivas permanentes y no ajustadas a sus fines cautelares; la violación de los principios de presunción de inocencia, irretroactividad de la ley penal, cosa juzgada y negación de los derechos adquiridos y aplicación de la ley más benigna y la inobservancia de la garantía constitucional del derecho de defensa.

“Sepa la sociedad que, si continúa tolerando silenciosamente la existencia de una justicia «hecha a medida» para algunos de sus integrantes, el día de mañana esta clase de jueces actuarán de la misma manera a la hora de impulsar juicios, a los efectos de satisfacer los deseos del poder de turno.

“Lo que hoy se consienta, se deberá padecer.”

Emilio Guillermo Nani
Teniente Coronel (R)
ojoalparche@fibertel.com.ar

RECUÉRDELOS CON NOSOTROS RINDIÉNDOLE SU MERECIDO HOMENAJE

Lunes, Marzo 9th, 2009

08 DE MARZO DE 1974

 

MIGUEL ANGEL ‘TITI’ CASTROFINI

 

 

 

Militante peronista del Movimiento Nueva Argentina (MNA) asesinado por terroristas  marxista-leninista representada por la banda armada “ERP - 22 de agosto” el 8 de marzo de 1974, cuando gobernaba nuestra Patria el Teniente General Juan Domingo Perón.

 

Integró la Resistencia Peronista, cumplió tareas en el armado del Operativo Cóndor de recuperación de nuestras Islas Malvinas en septiembre de 1966.

 

Lo mataron delante de su esposa Mercedes R. de Castrofini e hijos en la puerta de su casa calle 20 de febrero Nº 6066 en el barrio de Saavedra, Capital Federal. Según declaraciones de la esposa, la pareja de terroristas se acercó con el pretexto de preguntarles por la ubicación de una calle y cuando Castrofini se dio vuelta para indicarles la dirección, el terrorista le disparó cuatro balazos a quemarropa y después huyó a la carrera con la mujer, hasta ascender a un Fiat 128 que se alejó a gran velocidad.

 

   La banda armada que lo ultimó era un desprendimiento del “ERP” liderado por Roberto Santucho y estaba comandada por Víctor Fernández Palmeiro (alias Dedo), ex militante del PC y posteriormente del PCR y se adscribía a la IV Internacional, su Comité Central estaba compuesto por Irma Nesich (esposa del anterior), Cacho Ventricci, Nelson Becerra, Sofía Rallies y Gonzalo Fernández Palmeiro. Después de la muerte del líder su lugar lo ocuparon Jorge Bellomo, Ventricci, Daniel Hopen (entrenado en Cuba) y el electricista Raúl Argemi, miembro del CC que pasó al segundo lugar en el aparato militar y a la jefatura de la Escuela de Cuadros.

 

 

Capturado Fernández Palmeiro, recuperó su libertad por la amnistía dispuesta en el gobierno de Héctor J. Cámpora. Como antecedentes figura el asesinato de su mujer y del Juez Jorge Quiroga, interviniente en la causa de Trelew. Detenido fue condenado a diez años de prisión. Mario Amador Fernández, conocido como “el motociclista de la muerte”, manejando una moto Gilera que llevaba a Fernández Palmeiro participó del asesinato del marino Hermes Quijada en 1973, y un año después, conduciendo una Triumph, y llevando a Argemi, colaboró en la muerte del juez Quiroga. Detenido fue condenado a 18 años de prisión. Otro “fusilero” era Miguel Ángel Rodríguez, quien por ser corto de vista, falló en el atentado al juez Munilla Lacasa el 27 de agosto de 1974. Capturado fue condenado a 12 años de prisión. Argemi y Fernández fueron amnistiados por el gobierno del general Reynaldo Bignone en 1983.

 

En esta banda armada militaba también la “Teniente Nora”, nombre de guerra de Magdalena Nosiglia, hermana del político radical, quién colaboró con las fuerzas legales ‘marcando’ a compañeros y lugares de reunión.

 

Esta banda es la que asesinó impunemente al militante MIGUEL ÁNGEL CASTROFINI.

 

 

 

Bibliografía

  • Prensa Nacional Alternativa

      ·       In Memoriam – Biblioteca del Oficial 

 

 

08 DE MARZO DE 1975

 

CABO OCHOA RAÚL

AGENTE DURAND OSVALDO

 

   El día 08 de marzo de 1975 siendo aproximadamente las 20:25 horas, un grupo de ocho terroristas atacó con armas largas y granadas, el puente caminero ubicado en avinada General Paz y Lope de Vega en la Capital Federal, perteneciente al cuerpo de Policía de Transito de la Policía Federal.

 

   El puesto estaba a cargo del Cabo Ochoa Raúl, a quien acompañaba el agente Durand. Pese a la superioridad numérica, lo sorpresivo de la agresión y la desproporción en calidad y cantidad de armamento, ambos policías repelieron la acción con decisión, manteniendo un sostenido y prolongado intercambio de disparos hasta ser puesto fuera de combate por las múltiples y graves heridas recibidas.

 

   Ante la resistencia encontrada y sin haber logrado su propósito de copamiento ni robo, los terroristas se dieron a la fuga en el mismo vehículo en que habían arribado, seguido por otro cuyos ocupantes no habían intervenido, siendo presumible que habían permanecido en apoyo.

 

   Los policías heridos fueron urgentemente trasladados para su atención médica falleciendo poco después.

 

 

Bibliografía

·          In Memoriam – Biblioteca del Oficial

   Utilizaban el local de la Federación Gráfica Bonaerense para sus reuniones. Argemi integró en 1971 ”Guerrilla, Ejercito y Liberación” (GEL).

 

LA BBC, RIGHI Y LARRABURE

Sábado, Marzo 7th, 2009

El pasado 29 de enero las cámaras de la BBC  exhibieron el cadáver de un hombre de extrema delgadez, salvajemente torturado. Con objetividad y equilibrio, la serie EXPLORE narró en su programa “Argentina’s Dirty War”, el calvario del Cnel Argentino del Valle Larrabure. Desconfiando de las versiones románticas y maniqueas de la “memoria”  convocó a sus televidentes a conocer la historia completa de la dolorosa década del 70, preguntándose por qué en pleno gobierno constitucional peronista el ERP lo secuestró y asesinó.

 ¿Cuál era la dictadura que combatían los “jóvenes idealistas inocentes”? ¿Cuál el plan criminal?, fueron los interrogantes que con Arturo Larrabure planteamos a la audiencia mientras las imágenes mostraban las espantosas condiciones en que tuvieron secuestrado a su padre durante 372 días.

 La tenaz lucha que iniciáramos  peticionado que los crímenes de la guerrilla se declararan de lesa humanidad, daba un nuevo fruto.  Un importante medio periodístico internacional, conociendo el valiente dictamen del Fiscal General Palacín encuadrándolo en tal categoría, y la estrategia del Procurador General de la Nación Esteban Righi para anularlo e impedir que otros fiscales se expidan en forma similar (Resolución 158/07), nos brindaba la oportunidad de demostrar las falsas premisas de dos sofismas difundidos para consagrar la impunidad de la guerrilla.

El primero alega que sus  aberrantes crímenes  son delitos comunes prescriptos, por no haber sido instigados, facilitados, ni financiados  por Estado alguno.

Probamos la existencia de terrorismo de Estado argentino y cubano poniendo al descubierto el plan criminal diseñado por  John William Cooke para generar una sucesión de hechos revolucionarios que forzaran a Perón a consentir la instalación de un régimen marxista[1].

Explicamos a la periodista Tanya Datta que los eslabones fueron colocándose desde la campaña electoral de Cámpora. Mientras  Abal Medina anticipaba que se liberaría a los terroristas,  Righi, diseñaba las bases de la futura amnistía, y  Galimberti convocaba a la formación de milicias populares. Como  Ministro del Interior,  Righi negoció los proyectos de amnistía e indulto, aplaudidos por  legisladores irresponsables que  elogiaron y liberaron a los terroristas sin desarmarlos. Existió una llamativa tolerancia frente a las masivas ocupaciones de barrios, universidades, hospitales, radioemisoras y ministerios, con los que la guerrilla intentó ganar posiciones, facilitando la  inoperancia y/o complicidad del Estado hechos gravísimos como la matanza de Ezeiza, el asesinato de Rucci y el ataque al Regimiento de Azul,  que costó la renuncia del gobernador bonaerense Bidegain cuando Perón denunció  que “hechos de esta naturaleza evidencian elocuentemente el grado de peligrosidad y audacia de los grupos terroristas que vienen operando en la provincia de Buenos Aires ante la evidente desaprensión de sus autoridades…”

El terrorismo de Estado cubano facilitó ese plan criminal, y está probado por las declaraciones de prominentes miembros del ERP y Montoneros revelando que sus cuadros fueron instruidos militarmente en Cuba y los concordantes discursos de Guevara[2] y Castro [3]propiciando y financiando la expansión de la guerrilla en toda Latinoamérica.

Para rebatir el segundo sofisma que sostiene que sólo el Estado puede cometer crímenes de lesa humanidad, nos remitimos al fallo “TADIC” donde el  Tribunal Internacional para la ex Yugoeslavia concluyó que también pueden cometerlos organizaciones guerrillas sin que sea necesario que los actos  sean dirigidos o instigados por un grupo en permanente control de un territorio.

Conmovidos, comprobamos que el caso “Larrabure” está perforando las barreras ideadas por los guerrilleros para permanecer impunes. Jueces y periodistas internacionales saben bien que compromete la responsabilidad internacional del Estado argentino que quien puede eventualmente ser investigado por su actuación como Ministro del Interior de Cámpora, lo prohíba.

 

Dr. Javier Vigo Leguizamón

     Abogado familia Larrabure

 


[1] José Pablo Feinmann La Sangre Derramada, , pág 89 y sgtes. Capítulo: El trágico camino al golpe de Videla

 

[2] Publicado en: Tricontinental, Suplemento especial, 16 de abril de 1967.

Tomado de: Ernesto Che Guevara, Escritos y discursos, Tomo 9, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977.

 

[3] Juan Bautista Yofre: Nadie Fue, página 20/21 y 25:

RECUÉRDELOS CON NOSOTROS RINDIÉNDOLE SU MERECIDO HOMENAJE

Miércoles, Marzo 4th, 2009

02 DE MARZO DE 1976

 

 

CABO PRIMERO CETERERO OMAR JOSÉ

 

   En horas cercanas a la medianoche el Cabo Ceterero caminaba hacia un garaje próximo a la intersección de la calle Galeott y 57, cuando dos terroristas que se desplazaban en moto lo acribillaron antes de que pudiera intentar defensa alguna. Su muerte fue instantánea, dado que recibió 6 impactos en el rostro y región craneana. Los terroristas huyeron en la motocicleta apoyados por otros tres terroristas que se desplazaban en un automóvil Peugeot  404. Se trataba del clásico “examen” de los guerrilleros para su admisión.

 

04 DE MARZO DE 1973

 

AGENTE DIONISIO FRANCISCO

 

   Revistaba en el Departamento de Caballería de la Matanza.

 

   Estaba casado y tenía cuatro hijos; al ser asesinado tenía 35 años.

 

   El Agente Dionisio se desplazaba en un tren del Ferrocarril General Belgrano, al aproximarse a la estación Villegas, partido de la Matanza, dos terroristas armados con sendos revólveres calibre 32 le efectuaron varios disparos a corta distancia, alcanzándolo con dos impactos en la cabeza, al tiempo que gritaban a viva voz que pertenecían a Montoneros.

 

   Cumplida la agresión, lo despojaron de su arma reglamentaria.

 

04 DE MARZO DE 1974

 

SRA LÓPEZ MARIA EVA

 

   La Sra López tenía 26 años y era enfermera del Hospital Militar Córdoba, camino al trabajo fue ametrallada desde un auto que pasó a gran velocidad conducido por terroristas, muere inmediatamente por un impacto en la cabeza.

 

Bibliografía

In Memoriam – Biblioteca del Oficial